Pablo Malo estrena su tercer
largometraje tras su espléndido debut "Frío Sol de Invierno" y la
cinta de terror "La Sombra de Nadie". La película se presentó en elFestival de San Sebastián donde no pasó con mucha gloria y tuvo un mal recibimiento
por parte de la prensa y la crítica.
"Lasa
y Zabala" se adentra en el primer crimen perpetrado por la organización
"antiterrorista" GAL: el secuestro, tortura y asesinato de dos miembros de ETA, los citados en el título de la película.
Cuestiones
ideológicas aparte, a pesar de narrarse un momento en la sociedad española que jamás tuvo que
ocurrir, un hecho vergonzoso y una página negra en la historia reciente de este
país, la película de Pablo Malo supone todo lo que no ayuda ni aporta nada para
poder hacer un acto de memoria. Por lo que se supone, en las intenciones de
Malo es recrear un caso y aportar luz y verdad, para que no vuelva a ocurrir,
el problema es que "Lasa y Zabala" resulta oscura e insidiosa en lo
que cuenta y cómo lo cuenta, teniendo una constante sensación que esconde más
que muestra y que su director manipula más de lo que pudiera ser necesario.
Empeñado
en que el espectador comulgue con su tesis, cualquiera saldrá del cine con
dudas que necesitará despejar en una búsqueda exhaustiva, por lo que que el fin
de este thriller político basado en hechos reales no acaba por cumplir su
función. Todo gracias a un guión maniqueo, que se empeña en el juego de
"buenos y malos", sin profundizar en sus motivaciones y dónde el
discurso fácil hacen que el conjunto de la película se tambalee.
No es
lo que cuentas sino cómo lo cuentas, cómo presentas a tus personajes y la
búsqueda de una utilidad en ellos más allá de mostrar un hecho real y con una
buena base para la documentación. Pablo Malo se empeña en mostrarnos las cosas
por doble partida: los hechos vistos en las duras secuencias de las torturas se
vuelven a recrear en el juicio posterior, algo que no entendemos el por qué de dicha decisión, que rompe con todos los esquemas del thriller, que hace que deje
de interesar la historia y que el ritmo de la película se resienta más aún.
Para ello poco ayudan los continuos e insistentes flashbacks, un recurso
cinematográfico con el que hay que jugar con cuidado por riesgo que la
planificación y esquema de la película pueda no acabar por cuadrar, algo que
aquí ocurre y no favorece a la muy acartonada "Lasa y Zabala".

+ La
música original del siempre magistral Pascal Gaigne.
- Un
guión falso e impostado.
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